La Numerología es una ciencia muy antigua, por lo que es difícil saber exactamente su origen como disciplina; aun así existen evidencias de que su origen se encuentra en las civilizaciones babilónica, fenicia y hebrea. Son muchos los sistemas de interpretación de la realidad vinculados a relaciones numéricas, desde la escuela de los pitagóricos hasta la misma ciencia, quien a partir del renacimiento hizo de las matemáticas su lenguaje específico.
Pitágoras, filósofo y matemático griego (580-520 a.C.) fue el primero, que sepamos, que elaboró una teoría científica según la cual los números rigen todo lo creado y tienen gran influencia en la vida de la naturaleza y de los seres humanos. Afirmaba que el orden numerológico es lo que da forma a la materia. La elaboración de todos estos aspectos es compleja y con múltiples perspectivas e interpretaciones. Des de allí entramos en el fascinante terreno de los números y sus significados, en creencias, tradiciones, mágicas relaciones entre nombres, letras, valores, símbolos, patrones…
Más recientemente, con el desarrollo de la psicología y el creciente interés en el conocimiento de lo que implica ser persona y de cuanto pueda favorecer el desarrollo del bienestar emocional, la Numerología ha resurgido como un instrumento que, en el ámbito terapéutico y del crecimiento interior, puede favorecer el acercamiento a la estructura de la personalidad, ayudando a determinar las posibles causas de las desestabilizaciones, a analizar la calidad de las relaciones que establecemos con los demás y nuestro entorno, la capacidad para realizar los propósitos e ideales que nos mueven y, muy importante, a estar presentes en cómo nos sentimos, si estamos en nuestro centro, si nos damos cuenta de que la vida fluye, o si en algunas áreas de la vida se nos hace cuesta arriba. Para ello nos basamos en los datos que se extraen de nuestra identidad en esta vida, y conllevan una estructura que se puede interpretar.